Las sustancias PFAS están por todas partes. Quizá hayas oído hablar de los PFAS en sartenes antiadherentes y en impermeables, pero ¿sabías que estos químicos eternos se encuentran en innumerables productos? Incluso en envases de alimentos, medicamentos y pesticidas. 👀
Muchos PFAS son tóxicos; otros interfieren en el sistema hormonal. Sin embargo, la industria química se niega a eliminarlos gradualmente, ya que se beneficia de su producción, lo que pone en riesgo la salud de millones de europeos.
La ciencia es clara: los PFAS pueden causar daños hepáticos, trastornos de la tiroides, obesidad, problemas de fertilidad, enfermedades cardiovasculares y cáncer. El Consejo Nórdico de Ministros ha estimado que el coste de los PFAS para la salud pública es la friolera de unos 52-84 mil millones de euros al año en Europa.
Como los PFAS apenas se degradan de forma natural y se han utilizado durante décadas, ahora están por todas partes. Los estudios muestran que muchos de nosotros estamos expuestos a los PFAS a través de los alimentos y el agua potable, lo que crea riesgos para la salud humana.
Esto tiene que parar. No podemos permitir que la industria química siga envenenando nuestro aire, agua potable, suelo y, en última instancia, nuestros cuerpos, para siempre. La nueva Comisión Europea debe actuar ahora:
- Prohibiendo el uso de PFAS en todos los productos en Europa lo antes posible.
- Haciendo que las empresas químicas paguen los costes de limpieza de la contaminación por PFAS.
- Estableciendo normas mucho más estrictas para los PFAS en aguas superficiales y potables.
Es importante que hagamos oir nuestra voz. La industria química quiere seguir haciendo las cosas como siempre y es un fortísimo rival político: el sector químico es uno de los que más gasta en lobbystas en Europa. Pero juntos podemos vencerlos.