A todo el mundo en Europa le preocupa que suban los precios, ya sea para calentar la casa, llenar el depósito del coche o llenar el carrito de la compra: da igual si eres una madre soltera en Polonia, un estudiante en Italia o alguien que busca trabajo en Dinamarca.
Los grandes ganadores son las grandes empresas petroleras y gasísticas, sus directores generales y los multimillonarios especuladores, que están obteniendo beneficios récord. Esto se debe a que seguimos atrapados en un modelo energético dependiente de la energía importada de Estados autoritarios.
Nuestra solución: gravar los enormes beneficios que obtienen las empresas de energía sucia y usar ese dinero para financiar energías renovables locales, como la solar y la eólica. Esto no solo reducirá las facturas de todos nosotros, sino que también nos hará menos dependientes de la energía contaminante procedente de países poco fiables.
Pedimos a la Comisión Europea que introduzca un impuesto contundente sobre los beneficios extraordinarios: al menos un 50 %, basado en los beneficios medios de los últimos años.
Parte de estos beneficios se utilizará para ayudar a la gente a hacer frente a la crisis. Es simplemente de sentido común.
Otra parte financiará las energías renovables, la eficiencia energética, la electrificación, las inversiones en redes, el almacenamiento y la flexibilidad. Esta es la única solución duradera.
Los ataques de Trump y Netanyahu contra Irán han desencadenado una guerra en Oriente Medio que supone el mayor revés para el suministro energético europeo desde la invasión rusa de Ucrania.
El alto el fuego anunciado no ha logrado, hasta ahora, aportar ningún alivio real. La situación en torno al estrecho de Ormuz sigue siendo frágil, el transporte marítimo continúa en peligro y no hay indicios de una caída sostenida de los precios.
La guerra pone claramente de manifiesto lo dependiente que sigue siendo Europa de la importación de combustibles fósiles, a menudo procedentes de regímenes autocráticos. Esta dependencia nos afecta directamente al repostar, en las facturas de calefacción y en la industria.
Desde el estallido de la guerra, entre todos en la UE hemos gastado unos 6.000 millones de euros más en la importación de combustibles fósiles, además de los 400.000 millones de euros anualese. Los investigadores prevén que las petroleras estadounidenses ganarán más de 56.000 millones de euros adicionales este año si los precios se mantienen tan altos.
Mientras la gente aún se está recuperando de la crisis energética de 2022, los riesgos a largo plazo de una nueva crisis energética son reales y van en aumento. Nadie sabe cuánto durará esta situación. Mientras tanto, la presión sobre la Comisión Europea por parte de los gobiernos y la industria para que actúe con rápidezante el aumento de los precios de la energía va en aumento.
Para los Verdes/ALE en el Parlamento Europeo, la prioridad está clara: cualquier alivio a corto plazo debe ir de la mano de acelerar la transición hacia las energías renovables, mejorar la eficiencia energética y reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
«Al financiar proyectos eólicos y solares, y potenciar el aislamiento de los hogares y el uso de baterías, nos estamos liberando de estas subidas de precios que están destruyendo la seguridad financiera de las familias».
Hasta ahora, la mayoría de las medidas propuestas, como la reducción del precio de las emisiones de carbono o los límites máximos de precios, no dan en el blanco. Están diseñadas en gran medida para proteger a las grandes industrias que consumen mucha energía, mientras que ofrecen solo un alivio limitado a los hogares vulnerables y a las pequeñas empresas: precisamente a quienes más apoyo necesitan. Al mismo tiempo, el enfoque sigue siendo demasiado limitado, cortoplacisto y convencional. Además, no tiene en cuenta prácticas innovadoras como las comunidades energéticas ciudadanas —impulsadas por los Verdes/ALE— que devuelven el poder a la gente.
Al centrarse en soluciones inmediatas para los precios, la Comisión Europea corre el riesgo de ignorar la verdadera raíz de la crisis: la continua dependencia de Europa de los combustibles fósiles importados.
Y hay una injusticia aún más profunda en juego.
Mientras nosotros luchamos por pagar nuestras facturas, los gigantes de los combustibles fósiles están obteniendo beneficios récord. Desde el inicio de la guerra, empresas como ExxonMobil y Chevron han visto cómo subían de forma significativa los precios de sus acciones. Ya antes, solo en 2024, las cinco mayores petroleras obtuvieron más de 100 000 millones de dólares en beneficios, y dado que se espera que los precios sigan subiendo, estas ganancias extraordinarias podrían aumentar aún más en los próximos años.
Para nosotros, los Verdes/ALE, esto es inaceptable. La crisis no puede utilizarse para proteger a los contaminadores ni para aumentar sus beneficios. Debe ser un punto de inflexión un punto de inflexión para acelerar la transición hacia una energía limpia y asequible para todos.
Bas Eickhout 🇳🇱
Terry Reintke 🇩🇪
Copresidentes – Los Verdes/ALE en el Parlamento Europeo
Michael Bloss 🇩🇪
Saskia Bricmont 🇧🇪
Christina Guarda 🇮🇹
Vicent Marzà 🇪🇸
Sara Matthieu 🇧🇪
Lena Schilling 🇦🇹
Marie Toussaint 🇫🇷
Miembros del Parlamento Europeo – Los Verdes/ALE
Mientras Europa se prepara para el fuerte aumento de los precios de la energía, vemos cómo la gente de Irán sufre la represión, una economía en crisis y ahora un conflicto que se intensifica. La paz y la seguridad no se pueden lograr mediante la fuerza bruta. La escalada regional ha puesto ahora en peligro millones de vidas.
Nuestra respuesta europea no solo debe proteger a la gente en Europa, sino también apoyar a quienes se ven directamente afectados por el conflicto y la represión en la región. El pueblo iraní tiene derecho a decidir su propio futuro.